Este Blog esta dedicada a la Historia, a las Ciencias Sociales; bueno por esa razon los articulos seran relacionados a la investigacion, y tambien a acontecimientos politicos d relevancia.
miércoles, setiembre 27, 2006
lunes, setiembre 04, 2006
El Grito de una raza: Tupac Amaru II, una reflexion apartir de un poema de Jose Maria Arguedas

Desde el dia en que tu hablaste, desde el tiempo en que luchaste con el acerado y sanguinario español,desde el instante en que le escupiste a la cara; desde cuando tu hirviente sangre se derramo sobre la hirviente tierra, en mi corazon se apago la paz y la resiganacion. No hay sino fuego, nos hay sino odio de serpiente contra los demonios, nuestros amos.
"Jose Maria Arguedas: Tupac Amaru Kamaq Taytanchisman Haylli-Taki, Lima 1962"
Bueno, estos versos los encontre cuando leia acerca del movimiento de Tupac Amaru II, y bueno la verdad es que mucho se discute acerca de la naturaleza de este movimiento, asi como sus motivaciones, esto por los cuestionamientos surgidos a raiz de documentos de las proclamaciones de Tupac Amaru II en las que dice actuar en nombre del rey de España y contra la corrupcion imperante en el virreynato, esto en cuanto a la naturaleza del movimiento que asi pues podria ser definido como un movimiento reformista, rebelde contra las autoridades coloniales, mas no contra el monarca español y contra el sistema colonia, ya que buscaba regresar al estado anterior a la reformas borbonicas y aliminar a los odiados corregidores; ahora bien en cuanto a la motivaciones como ya se notara se afirma que el movimiento se produjo por los constantes y extremos abusos de los corregidores y por la aplicacion de las llamadas "Reformas Borbonicas" que afectaban los circuitos economicos y que por esto causaron malestar entre las elites regionales del sur andino.
Estas reflexiones como ya se dijo surgen a raiz de las proclamas de el mando rebelde emite, pero en este punto debemos aguzar el analizis para poder entender a quienes y con que fin iban dirigidas; asi pues se puede notar que estas proclamas iban dirigidas a los criollos y con el fin de que se unieran al movimiento y de este modo asegurar su triunfo, y esto por cuanto los documentos estaban ESCRITOS y en CASTELLANO, es decir no podian ir dirigidos a los indigenas analfabetos y quechuahablantes, asi pues las proclamas tenian que sintonizar con las demandas y ambiciones de los criollos.
El discurso dirigido hacia los indigenas debia ser reinvindicativo y en funcion de la tierra, asi pues esto es una especulacion, pero en base a las aspiraciones de estois sectores.
Esto tambien porque Tupac Amaru II busco desde un periodo muy anterior al estallido de su movimiento el reconocimiento como inca y ademas la eliminacion de los corregimientos con el fin politico de adquirir prestigio y acendiente con los indigenas y de este modo contar con ellos para su movimiento.
El panorama descrito podria decir que es el inicio a arranque del movimiento, asi pues el movimiento tupacamarista inicio con un decidido apoyo indigena, y con una segura curiosidad y cierto temor de los sectores criollos (aunque algunos de ellos apoyaron desde el principio este movimiento); pero con el desemvolvimiento del movimiento las masas indigenas se van radicalizando cada vez mas, asi destruyen todo lo que siginificara opresion, todo lo que significara lo español, sin distingir al chapeton del criollo ( al final ambos colaborabvan en sus explotacion) asi todo el ambito del movimiento vivio una constante sososbra, esto decidio finalmente a los criollos como grupo que su inica opcion de contunuar en su posicion de privilegios era apoyando a los españoles.
Asi pues finalmente el movimiento se torno revolucionario pues buscaba la destruccion de todod los español, ademas de la restitucion de las tierras a sus poseedores ancestrales, del mismo modo buscaban el cambio del sistema de gobierno del territorio, asi como la separacion de la metropoli; finalmente pues todos estos planteamientos llevo a que el enfrentamiento final sea entre españoles y criollos contra los indigenas, configurando asi los que ha sido la constante en la historia del Peru.
martes, agosto 29, 2006
Guzmán demanda su libertad por Cesar Hildebrandt
Abimael Guzmán no se suicidó, como se suponía que podría hacerlo el jefe del apocalipsis a la hora de ser capturado, sino que permitió que Elena Yparraguirre lo protegiera con su cuerpo y demandara que el líder de Sendero Luminoso no fuese tocado.
Y no fue tocado. Un igual suyo, pero del otro bando, lo interrogó amablemente y le sacó el mayor provecho político posible. No hay mayor registro de las conversaciones Guzmán-Montesinos, pero no tengo dudas de que se trata de un diálogo de pares en miseria moral y en propensión al crimen.
Guzmán era muy valiente a la hora de dar órdenes sanguinarias en medio de la neblina que lo rodeaba: una corte de anuentes crónicos y de asesinos con control remoto que decidía qué aldea debía ser arrasada, cuántos ingenieros y de qué proyecto debían morir esa quincena, cuántas vacas de engorde tenían que ser sacrificadas, qué comisaría era el mejor y más inerme blanco para sus hordas panchovillanas y a cuántos gobernadores también indefensos debía interrumpírseles el resuello con un tajo en la arteria carótida.
Muy valiente era la hiena con psoriasis en la cara y caracha polpotiana en lo poco de alma que podía quedarle.
Porque lo de Sendero no fue una insurrección a lo Vietcong –quién podría discutir la legitimidad de Ho Chi Minh y los suyos– ni una resistencia a la ocupación racista de la Francia que quiso robarse Argelia para siempre. No fue el no a la archipodrida monarquía alauita de Marruecos ni la respuesta de Hezbolá a los abusos terroristas del Estado de Israel.
Lo de Sendero surgió del cerebro de Guzmán como una guerra de liberación y terminó siendo la provocación cuyo único final es la solución fascista, el holocausto de la democracia. Fue como los Tupamaros uruguayos pero en dosis de caballo. Fue como lo de los Firmenich en Argentina pero en dimensiones bíblicas.
Fue la imitación sudamericana del modelo camboyano de Pol Pot, el que a su vez fue la interpretación de Mao bajo las bombas de napalm de los Estados Unidos derrotados.
Bombas de fósforo gelatinoso más marxismo hidrófobo: igual Pol Pot en 1975: el año cero de la historia, la abolición de la moneda corriente, el incendio de los registros públicos, el asesinato de los intelectuales y académicos, la quema de museos y bibliotecas, los dos millones de ajusticiados, la larga marcha de Yenán hacia los arrozales.
Pol Pot propuso el regreso a las cavernas para empezar desde allí una civilización que fuese siempre rural, que no se contaminase de industrialismo ni de consumo, ni de curiosidad ni de deseo. Guzmán quiso lo mismo para el Perú.
Su saña para con los programas de mejora de semillas, su salvajismo para volar la infraestructura que podía favorecer al campo, revelan a un Mao con taparrabos decidido a crear un paraíso de cazadores y recolectores donde la igualdad sería requisito y el terror actuase como aglutinante.
Y cuando los chinos se deshicieron doctrinariamente de Mao y empezaron las reformas que les permitieron salir de la trampa, este loco que se creía filósofo, este alcohólico de vino Queirolo, este Hegel de Cangallo, este resentido múltiple que soñaba con que todos sufrieran lo que su madrastra le obligó a rumiar, este retrasado mental del marxismo mutante, este Pol Pot que jamás pisó La Sorbona y que nunca combatió al enemigo, este Guzmán, en suma, colgó perros que debían recordar a Ten Siao Ping y se proclamó la cuarta espada de la revolución mundial.
Ni cuarta espada ni nada.
Sus escritos eran balbuceos pedestres y copiandanga de Sun Tzu. Su marxismo no llegaba a ser sanmarquino y carecía de sintaxis. Y sus aliados eran gentuza que venía directamente de las chusmas jacobinas soltando la carcajada a la hora de la guillotina.
Nunca antes habíamos visto tan temeraria a la ignorancia (“el Perú es un país feudal”); ni con tantas coartadas al homicidio en serie (“lo de Lucanamarca fue un exceso”); ni con tantas ínfulas al fanatismo autómata (las porristas de Sendero en Santa Mónica imitando el dancismo de Mao); ni tan amenazante al maniqueísmo; ni tan rufián el culto a la personalidad; ni tan cínicos a los salvadores que mataban a la gente que no quería ser salvada.
Y ahora este verdadero miserable, este hombre que fue sinónimo de muerte a traición y que tuvo la indignidad de traicionar su propia muerte a la hora señalada, pide que lo consideremos como un preso político y que terminemos de negociar con él la paz, primero, y, luego, la amnistía general.
O sea que este se cree guerrillero heroico, Che de Lucanamarca y Bolívar de Tarata. No, señor. Usted no fue un guerrillero enfrentado a un ejército. Usted logró exasperar a los moderados, arrinconarnos, y obtener su botín: que el ejército sospechara de todos y que igualara, en muchas ocasiones, sus infamias generalizadoras. Usted no fue un guerrillero resistente.
A usted le fascinaba mandar a matar en emboscadas donde la ventaja para los suyos era diez a uno y ordenaba, además, que si había niños de por medio a nadie le temblase la mano en el momento del dinamitazo.
Pero a usted sí le tembló la voz cuando su mujer hubo de protegerlo del muy pacífico Antonio Ketín Vidal. No sé qué reprocharle más: si su furia insensata, nutrida del leninismo universal, o su cobardía extrema, de manufactura estrictamente nacional. Que lo perdone su santa madre, señor Guzmán.